Usa sabiamente los sentidos humanos

Adriana Franco Sampayo

Nuestro cuerpo desempeña un papel importantísimo en cada proceso intelectual: a lo largo de nuestro desarrollo como seres humanos, desde el seno materno, hasta la edad adulta, es él quien proporciona al cerebro la valiosa información que éste necesita del medio ambiente que nos rodea.

Cada movimiento desde la infancia es decisivo en la creación de redes neuronales que formarán la esencia del aprendizaje e inteligencia. A través de nuestros ojos, oídos, nariz, lengua y piel recibimos las sensaciones y estas se convierten así en el fundamento del conocimiento.

Por lo tanto, utilicemos de la mejor manera nuestros sentidos, liberando emociones positivas, como el placer o la felicidad, o negativas como miedo, enojo o rabia.

Te invito usar positivamente los sentidos y ponerlos en práctica.

Te daré algunos consejos:

1.- Usa tus ojos para ver la belleza de la vida, contemplar la naturaleza; para ver el interior de las personas…No los uses para criticar maliciosamente de cómo se ven o visten los demás, o el tipo de ropa que usan o juzgar a las personas por su apariencia. Actúa auténtica y trasparentemente.

2.- Utiliza tus oídos, para escuchar a tu prójimo, y poder ofrecer una palabra de aliento. Escucha los sonidos agradables de la naturaleza, nos ayudan a disfrutar de la vida y a olvidar dificultades, y edifican el interior.

3.- Usa tu olfato, para percibir el aroma de las flores, del perfume, del amor…Un simple olor, puede desencadenar una cascada de sentimientos, por ejemplo: el olor al café, el olor a tierra mojada etc. Disparan nuestra imaginación y son capaces de trasportarnos en un momento a otro lugar y a otro tiempo. No lo impregnes de malos olores, como son:  el odio, el egoísmo y la traición. El olfato es un sentido relacionado con la memoria, las emociones y la nostalgia.

4.-Usa tu gusto, para saborear las metas alcanzadas, de logros obtenidos con esfuerzo y dedicación…No los uses para saborear, las derrotas o fracasos de otras personas.

5.-Usa tu tacto, para sentir y dar amor, para tocar a las personas con tus deseos positivos y con tu caridad. El sentir un abrazo es de lo más reconfortante; es un gesto del cual nos sentimos amados, apoyados y a salvo.

El sexto sentido, el más importante, es el que nos da sabiduría para distinguir la diferencia entre otros sentidos entre el bien y el mal, entre dar o recibir, entre construir o desmoronar.

A veces miramos sin ver, oímos sin escuchar, olemos sin percibir, probamos sin saborear, tocamos superficialmente. Usa tus sentidos sabiamente, no se trata de cuantos tengas, sino de como los utilizas.

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Madre de familia, emprendedora y docente universitaria. Su vida profesional y personal se caracteriza por el contacto cercano con las personas y la convicción de que cada individuo posee una dignidad única y una vocación trascendente. Su vocación está centrada en acompañar y formar, tanto en el ámbito académico como en la vida cotidiana, impulsando siempre el valor de la educación y del esfuerzo constante como bases para el crecimiento integral. Fiel a sus principios, sostiene que la familia es el pilar fundamental de la sociedad, lo que la ha llevado a comprometerse activamente en la promoción de la participación ciudadana, así como en la defensa de la vida, de la familia y de las libertades fundamentales. Su trayectoria está marcada por la certeza de que cada acción, por pequeña que parezca, puede dejar huella y contribuir a la construcción de un mundo más humano, justo y solidario.