Pronto conoceremos el proyecto elaborado por la Comisión Presidencial para la Reforma Electoral, presidida por el político de izquierda Pablo Gómez. La Comisión organizó durante los meses de octubre, noviembre y los primeros días de diciembre foros y mesas de discusión para escuchar a representantes de organizaciones civiles, asociaciones políticas y a la ciudadanía en general. Ya hemos visto en otras ocasiones (recordemos las reformas educativas y judicial) que el gobierno organiza foros para dotar de legitimidad los proyectos que ya tiene previamente confeccionados. Los consejeros y la Secretaria Ejecutiva del Instituto Nacional Electoral (INE) se reunieron el 12 de enero del presente año con el señor Gómez para presentar 241 propuestas de reforma electoral, para fortalecer al INE.
Las propuestas técnicas de los funcionarios del INE se ordenaron en 10 ejes temáticos y quisiera destacar algunos de ellos:
- Que el presupuesto del INE se designe conforme al crecimiento del PIB del país. El mismo Pablo Gómez señaló el riesgo que implica dicha propuesta, ya que, en caso de decrecimiento económico del país, el presupuesto se vería disminuido.
- Separar las elecciones intermedias de la elección judicial, para lo cual se mencionó que no se podría modificar la constitución para cambiar el año electoral, pero que se podrían realizar ambas elecciones en periodos distintos del mismo año electoral.
- Preservar el servicio profesional del Instituto. Esta propuesta ces difícil de garantizar, sobre todo porque el gobierno tiene como objetivo principal reducir el gasto público. Además, ni siquiera se respetaron las garantías laborales de quienes conformaron el Poder Judicial de la Federación. Difícilmente se aceptará la permanencia del personal “técnico” del INE.
- Modalidad mixta de votación: voto electrónico/ voto presencial en casillas. Sinceramente, con el voto electrónico le será más fácil a las autoridades manipular los resultados de las elecciones, sin que exista un respaldo físico que permita constatar el sentido del voto de la ciudadanía.
- Credencial de elector permanente para mexicanos residentes en el extranjero, cuyo voto sería ejercido de manera electrónica.
- Fiscalización de plataformas, redes sociales e influencers (política que mal diseñada e implementada podría implicar serias vulneraciones a la libertad de expresión.
- Tipificación de violencia “digital” a las mujeres. El mal diseño de la propuesta podría incrementar el acoso y la censura a los ciudadanos y periodistas que hacen críticas a las mujeres de la política que forman parte del partido hegemónico, ya que se utilizan términos ambiguos para tachar de violencia cualquier mensaje.
- Voto para las personas recluidas en prisiones. Esta propuesta es lamentable, ya que se supone que las personas privadas de la libertad por haber cometido delitos pierden temporalmente el acceso a determinados “derechos” precisamente por haber incurrido en una conducta dañina. Conociendo los niveles de corrupción, me imagino a bandas criminales controlando el voto de los reclusos a favor de sus socios políticos.
Son preocupantes las propuestas técnicas del INE así como la postura hegemónica de Pablo Gómez, quien no parece conocer el significado de la palabra “autonomía”. Dotar de autonomía a una institución, no es permitir que ésta haga su propio gobierno ni sus propias leyes. Por favor demos seguimiento a este grave asunto porque México requiere de un INE independiente, pero con claros límites para salvaguardar los derechos humanos de los ciudadanos. El INE hoy es una agencia ideologizada que vela más por la implementación de la ideología de género que por la democracia.

