La Diócesis de Saltillo, en México, emitió un comunicado explicando el significado de la anulación matrimonial en la Iglesia Católica. El jerarca local, el obispo Hilario González García, considera que presentar estos casos como «divorcios eclesiásticos» es una falsedad que requiere una respuesta pastoral contundente y la educación de los católicos.

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Según el obispo González, algunos medios de comunicación, en particular aquellos de perfil izquierdista, presentan información que podría confundir a los fieles al sugerir que la Iglesia permite el divorcio. Según el jerarca, esto se debe a titulares mediáticos inexactos que confunden la anulación con el divorcio. Enfatiza que esto no es solo un malentendido, sino también un intento de normalizar la creencia de que el sacramento del matrimonio no tiene por qué ser permanente.
En un comunicado especial, la diócesis nos recuerda claramente que «la anulación del matrimonio no es un divorcio», sino una declaración de que el matrimonio nunca existió debido a la falta de uno de los elementos esenciales de la celebración del sacramento.
Según el obispo González, «a diferencia del divorcio civil, la Iglesia Católica considera el matrimonio indisoluble, y el divorcio no existe en el derecho canónico».
El jerarca recuerda también la enseñanza del Catecismo de la Iglesia Católica, que en el punto 2384 califica el divorcio de «ofensa grave contra la ley natural».
Según el obispo González, quienes contraen una nueva unión tras un divorcio civil «se encuentran en una situación de adulterio público y permanente», incluso si su nueva unión está legalmente sancionada.
Como afirma el Catecismo, «el matrimonio ratificado y consumado no puede ser disuelto por ningún poder humano ni por ninguna otra causa que no sea la muerte».
El profesor Mieczysław Guzewicz, asesor del Consejo para la Familia de la Conferencia Episcopal Polaca, señala que la difusión de información falsa sobre los llamados «divorcios eclesiásticos» no solo es resultado de la manipulación mediática, sino también de una educación religiosa insuficiente.
“La falta de conocimientos básicos sobre el sacramento del matrimonio y su indisolubilidad no solo es resultado de la manipulación de los medios de comunicación de izquierda, sino también, lamentablemente, de una falta de conocimientos sustantivos”, comenta el profesor Guzewicz.
En su opinión, no basta con limitarse a una mejor educación prematrimonial; es necesaria una catequesis continua en todas las etapas de la vida: infancia, juventud y adultez. Como él mismo afirma, el objetivo es que «una persona creyente conozca y comprenda la enseñanza de la Iglesia».
El Catecismo también señala las consecuencias sociales a largo plazo del divorcio:
- el sufrimiento de los cónyuges abandonados,
- la desestabilización de los hijos
- y el impacto negativo en el medio ambiente que puede hacer que el divorcio se convierta en algo común.
En opinión del profesor Guzewicz, la Iglesia debería reaccionar con mayor firmeza ante los mensajes falsos. En sus palabras: «Un católico debería saber desde el momento en que entra en contacto con un mensaje así que es simplemente una mentira».
El interlocutor de Nasz Dziennik llama la atención sobre la difícil aceptación que tienen algunos creyentes de la vida de sus hijos en relaciones no sacramentales.
¿Cómo es posible que padres creyentes acepten que sus hijos entren en la vida en relaciones no sacramentales?», pregunta el profesor Guzewicz.
Según él, esto se debe a la ignorancia de lo que es el pecado mortal y la gravedad de sus efectos espirituales. La falta de formación de los padres se refleja en la actitud de sus hijos.
Según el profesor Guzewicz, esta crisis no puede responderse solo con retórica, sino con una acción pastoral real. Es necesaria la participación conjunta de toda la comunidad eclesial, tanto del clero como de los laicos.
“Como católicos, simplemente debemos hacer nuestra parte y confiar en que el Espíritu Santo obrará la gracia”, resume el experto. En su opinión, esta es la única manera de contrarrestar eficazmente no solo la desinformación mediática, sino también las amenazas reales a la fe y la vida sacramental de los fieles.
Nasz Dziennik
Viernes 3 de julio de 2025.

