Miriam Jiménez: Un ejemplo de vida

Alejandra Yañez

En el año 2017 conocí a Miriam Jiménez. Ella era la Procuradora de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes en Boca del Río, Veracruz. En ese momento, la que suscribe, estaba apoyando a una mujer y a su bebé con la gestión de sus actas de nacimiento, ya que ninguno había sido registrado en su momento. Cuando la fui a ver y le relaté el caso, me explicó el procedimiento a seguir. Dentro de esa larga fila de gestiones, me pidió que le apoyará a llevar un expediente a un Juzgado de lo familiar. Cuando terminé de hacer todas las gestiones regresé a verla. Entre risas y sorpresa, me preguntó por el expediente. ¡Lo había olvidado en el Juzgado! Salí corriendo por él, sintiéndome muy apenada. Miriam empatizó conmigo y me abrió su corazón. Nos hicimos amigas.

Miriam nació con una discapacidad motriz. Por esa razón, desde chiquitita había sido sometida a varias intervenciones y dependía de una silla de ruedas. Creció en una familia de escasos recursos pero que le proveyó de mucho amor. Cuando terminó la carrera, con excelentes calificaciones, conoció al hombre que sería el primer alcalde panista en Boca del Río, Veracruz. No le pidió dinero ni apoyo. Le dijo que era abogada y que quería trabajar. Y le dieron una oportunidad de trabajo. Durante varias administraciones fue la Procuradora de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes. Su silla de ruedas no era impedimento para que ella pudiera ir a una casa, a un bar o a la calle para cumplir con su misión de rescatar niños vulnerables. A veces me platicaba de las problemáticas que tenía que encarar para salvar a sus niños del albergue. Era una funcionaria pública ejemplar.

Miriam en su vida ayudó a cientos de bebés, niños, mujeres, adultos mayores y jóvenes. Cuando no podía gestionar el asunto, se coordinaba con otras personas para dar una solución.  Siempre fue respetuosa del marco jurídico y se dividía en mil partes para dar respuesta a todas las peticiones de ayuda. Era procuradora, abogada, asesora y gestora. Recuerdo que una vez apoyó a un joven explotado laboralmente que no conocía a nadie en Veracruz. Consiguió que fuera atendido en un hospital y logró conseguir los fondos para que pudiera regresar a su hogar. En otra ocasión, apoyó a una joven mujer con serios problemas mentales, cuyo bebé había muerto al nacer. Consiguió los fondos para la sepultura de su hijo. También supe que, a una adulta mayor que vivía en precariedad le conseguía comida y medicamentos. Cuando esta mujer falleció, consiguió los recursos para que fuera enterrada dignamente.

Si detectaba que un bebé o niño crecía en un ambiente adverso, investigaba el caso de manera exhaustiva y buscaba una solución que brindara mayor protección al menor. Su espíritu estaba lleno de justicia, responsabilidad, honestidad y compromiso hacia los más chiquitos. A veces le decía que su sola existencia me daba esperanza. Personas como Miriam dentro de la función pública son quienes hacen que las cosas funcionen en el gobierno. Necesitamos muchas funcionarias como ella que amen su país, su profesión y que se comprometan.

En diciembre del 2024 Miriam tuvo que ser hospitalizada. Durante meses enfrentó serias infecciones debido a un absceso intramuscular que le llegó al hueso. Finalmente, el 21 de septiembre falleció. Se nos fue un ángel en la tierra. Rezo para que haya más personas como ella dentro de la función pública. La historia de la “Procu” de Boca del Río debe ser conocida en todo el país, ya que Miriam fue una persona ejemplar. Muchos estamos honrados y conmovidos de haberla conocido.

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