El mundo moderno se encuentra marcado por la injusticia, y ante esta situación somos conscientes de nuestra responsabilidad para superarla con nuestras propias fuerzas y con la gracia de Dios para obrar dentro de las familias, la escuela, el trabajo, la vida social y civil, pues en estos espacios es donde debemos aportar justicia y manifestar los esfuerzos humanos. De ahí que el método educativo debe ser diseñado para enseñar a los hombres a conducir la vida en su contexto real.
Nuestra conducta social es parte integral de nuestros principios y valores, por lo que vale por sí misma para ser protagonista de su desarrollo humano. Educar la convivencia impulsa, fomenta y ayuda a la implementación de la justicia. Para lograr la coherencia en el empeño de promover la justicia es importante e indispensable un compromiso personal.
Educar para la justicia implica formar a las personas desde su infancia en valores, actitudes y habilidades que permitan construir una sociedad más justa y respetuosa de la dignidad de cada persona. Se trata de un enfoque pedagógico que busca promover la distribución justa de los recursos y una participación activa de todos en la vida social, sin embargo, parece una utopía decirlo, pero con el Método Educativo de Estilo Único (MEEU) es posible. Con éste aprenderás a observar, a meditar, a penetrar en el sentido del silencio, de la sencillez y de la humidad; quizás aprenderás de una forma especial, pero perfecta, a imitar la vida de la familia.
Este método nos hará descubrir quiénes somos y quién es el creador. También comprenderás la importancia del ambiente que rodea la vida durante el desarrollo humano y del conocimiento de los usos, las costumbres, los lenguajes y las prácticas de piedad, porque aquí todo habla, todo tiene sentido. De este modo comprenderás la necesidad de una disciplina espiritual si quieres alcanzar buenas notas y ser promotor de la justicia. Este sublime pero eficiente método quiere enseñarte a que aprendas a vivir en la vida, sin importar en qué te desempeñes o el rol que te toque en la sociedad. Sé que estás pensando en que quisieras ser un niño otra vez para aprender de este método; con este enfoque, quiero decirte que aún es tiempo, no importa la edad cronológica, sino, más bien, hacernos pequeños en lo espiritual. Ése es el requisito para entrar al “centro educativo” com al maestro iniciador de la verdadera ciencia de la vida y de la más alta sabiduría, Jesús.
Con el método (MEEU) aprenderás como una revelación divina de la que formarás parte; se trata de que la enseñanza llegue al conocimiento de los hombres hasta sus detalles y en sus consecuencias prácticas, la enseñanza se trasmite en forma de instrucción, es “una ciencia divina”, primero proclama la Salvación de Dios, luego proporciona una comprensión más profunda, dando como resultado una condición de vida concreta. Por ejemplo, el padre de familia responde a la educación de sus hijos y este legado debe trasmitirse a las generaciones siguientes.
Luego entonces, se trata de profundizar en los elementos esenciales de la fe. Las preguntas que hacen los niños llevan naturalmente al padre a enseñar lo aprendido, como en este caso es el tema de la justicia, ¡no obstante, es más lo que se aprende!

